Nuestro grandioso y único país
Decía Fernando Ramos Fernández, Doctor en Ciencias de la Información y profesor de la Universidad de Vigo, en una entrevista realizada por la periodista Rosa Indriago, que Venezuela “es el único país”, donde a los cinco minutos de haber pisado nuestra tierra, se podía sentir como un venezolano más. Afirmaciones como esta, exaltan la calidad de persona que somos los venezolanos, donde ciertamente destacamos como el “único país”, en el que personajes como el antes citado y muchos otros, puedan sentir esto.
Pero esta, no es la única característica que nos define como una nación auténtica, sino muchísimas otras más, que en algunos casos pudieran llegar a ser realmente insólitas. Es sorprendente mirar el panorama que nos rodea y de esta forma observar la cantidad de anormalidades o peculiaridades que pueden definirnos como una nación sin comparación.
Somos el único país, donde hasta un paro de poco más de dos meses, es una razón de júbilo o fiesta, y que a pesar de hacer colas kilométricas y no trabajar ni producir por un largo tiempo, nunca faltan las mesas de dominó, las cervezas y hasta la música para alegrar el ambiente.
Somos el único país, donde las personas marchan por cualquier razón (independientemente del bando que sea) mientras que nuestro presidente, le da la vuelta al mundo en 80 días y los dirigentes de la oposición se muerden entre sí y dividen sus aspiraciones al poder, sólo por tener la ambición de llegar a mandar en una nación, en la que pueden robarse todo el dinero posible, sin preocuparse de que algún organismo los pueda descubrir.
Somos el único país, donde el Presidente de la República gana un sueldo de un poco más de Bs. 700.000 pero viste con los mejores trajes del mercado, disfruta del avión presidencial más caro de todo el planeta y recorre el mundo entero dándose la gran vida, con el único propósito de vender una ideología que nadie está interesado en comprar.
Pues sí, somos el único país del mundo donde se pide la bendición (inclusive a personas que no son familiares), pero además somos el único país donde contamos con un 14% de impuesto al valor agregado (IVA), un impuesto al debito bancario y el barril de petróleo a más de 60 dólares, y todavía más del 80 % de la población vive en la pobreza, tratando de subsistir al duro día a día.
También podemos decir que somos el único país donde no falta una hallaca en el mes de diciembre, ni tampoco los estrenos para el 24 y el 31, pero también, somos el único país donde el Fiscal General de la República afirma que los actores políticos, militares y periodistas, cuentan con dobles al mejor estilo de Hollywood que se sitúan en sus distintos puestos de trabajos, mientras los verdaderos se encargan de planear reuniones y conspiraciones para eliminar a piezas claves del gobierno.
Somos el único país donde miles de personas, incluyendo a nuestro mandatario, critican sin pelos en la lengua al nefasto gobierno de Washington, pero no se dan cuenta de que el 60 % de las exportaciones venezolanas van directo a territorio yankee.
Somos el único país donde se adquieren cientos de armamentos bélicos, misiles transatlánticos y hasta aviones F16, para luchar una guerra que aún no sido declarada y ni siquiera hay con quien pelearla, pero la verdadera guerra que está en la calle con millones de niños hambrientos y familias viviendo en una extrema miseria, no hay quien la combata.
Ya para terminar se puede decir que por razones como esta y muchas otras más, nos podemos dar el lujo de decir que somos un territorio donde todo es posible, nuestro grandioso y único país, en el cual no hay sueño que no se pueda cumplir, siempre y cuando se tenga el poder en las manos. Tal vez esta reflexión sea un poco dura, irónica, negativa y redundante, pero es una realidad que está ante nuestros ojos y a nadie le da la gana de actuar.
